Las empresas textiles apuestan por etiquetas con conciencia ecológica

26 junio, 2007


Alfonso Simón / MADRID (25-06-2007)
Un consumidor cualquiera desea unos nuevos pantalones vaqueros. Mira el precio, probablemente la marca, se los probará y si le quedan bien seguramente pase por caja y se los lleve. Pero ¿el comprador se habrá preguntado quién ha fabricado esa prenda y si lo habrá hecho en condiciones laborales óptimas? La Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertaba recientemente de que nada menos que 218 millones de niños en el mundo están empleados sin tener la edad mínima exigida.

Y en el imaginario popular sobre malas prácticas laborales, el sector textil sale muy mal parado. Para responder a un creciente reclamo social, el instituto tecnológico textil Aitex, con sede en Alcoy (Alicante), promueve una etiqueta made in Green (o fabricado en verde, en castellano) que garantiza que los productos que la luzcan cumplen unos compromisos éticos mínimos.

Los estándares a cumplir por las prendas son un compendio de normas en tres campos. Las empresas deben contar con un certificado de gestión ambiental (como el ISO 14001), un código de conducta y responsabilidad social, y una garantía de que los artículos están exentos de sustancias nocivas para la salud, según el certificado Oeko-Tex Standard. Todos ellos otorgados por instituciones que auditan previamente a las empresas -13 cuentan ya con esta certificación y otras tres se hallan en proceso para obtenerla-. Una etiqueta tres en uno que pretende dar respuesta a las exigencias éticas de los consumidores.

Esta etiqueta, de iniciativa española y con un coste de 2.000 euros por licencia anual, podrá ser expedida en el futuro en cualquier país que firme un convenio con Aitex. Bélgica será el primero que lo haga.

‘La gente quiere productos ecológicos y que no contengan materiales cancerígenos’, asegura José Vicente Royo, dueño de Tejidos Royo, una empresa textil valenciana creada en 1906. ‘En el Estado del bienestar el consumidor tiene derecho a saber’, cree también el director de Aitex, Vicente Blanes. Royo explica que el mercado demanda este tipo de productos. Por eso, su empresa ya cuenta con estas certificaciones para sus productos, incluidos los que se fabrican en las plantas de Marruecos y China.

 

Las prendas deben cumplir normas en el campo ambiental y laboral, y demostrar que no tienen sustancias nocivas para la salud

 

‘Gracias en nombre de muchos. Y ojalá no se cansen’. Es un mensaje del escritor uruguayo Eduardo Galeano para la iniciativa de Aitex, institución sin ánimo de lucro creada en 1985 para impulsar la competitividad del sector. ‘Tenéis mi apoyo moral’, les dice el escritor y columnista Juan José Millás a los promotores en la página www.madeingreen.com, donde se pueden leer los mensajes de los 74 amigos de la etiqueta made in Green. Como el del diseñador Francis Montesinos, que se ha sumado a la iniciativa con esta dedicatoria: ‘Por y para los que hacen de la moda un mundo de respeto, a las personas y al medio ambiente’.

‘Son buenas intenciones pero no sirven para nada -opina el escritor y periodista Fernando Delgado-, sólo un cúmulo de iniciativas como ésta puede llegar a la conciencia de la gente’. Delgado, otro de los amigos made in Green, cree que dar la cara por esta iniciativa no cuesta nada. El premio Planeta reflexiona sobre cómo cambiar el modelo de consumo: ‘El ruido no nos permite pensar. La prisa con la que vamos a todos los sitios no nos permite, a veces, poner sentido común a nuestros actos. Esta etiqueta es algo que te recuerda lo que es importante cuando vas de compras’.

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